Caperucita en Manhattan
Carmen Martín Gaite
Cuento juvenil
Siruela
1990
264

«Pero ¿a qué llaman vivir? Para mi vivir es no tener prisa, contemplar las cosas, prestar oído a las cuitas ajenas, sentir curiosidad y compasión, no decir mentiras, compartir con los vivos un vaso de vino o un trozo de pan, acordarse con orgullo de la lección de los muertos, no permitir que nos humillen o nos engañen, no contestar que sí ni que no sin haber contado antes hasta cien como hacía el Pato Donald… He conocido a mucha gente a lo largo de mi vida, y créame, en nombre de ganar dinero para vivir, se lo toman tan en serio que se olvidan de vivir.» Miss Lunatic- Carmen Martín Gaite

RESUMEN: Paralelismo entre la Caperucita roja del cuento de los Hermanos Grimm y una niña de diez años llamada Sara Allen, que cada sábado cruza Manhattan con un chubasquero rojo, para llevar a su abuela una tarta de fresa en su cesta.

Igual que el clásico, trata el tema de la transición a la vida adulta y de cómo una niña busca la libertad al transitar las calles de Manhattan.

Sin embargo la abuela de este relato, Rebeca, es una cantante de music-hall retirada que vive en el Upper West Side. Se ha casado varias veces y actualmente sale con el Sr. Aurelio, un librero retirado que, aun sin conocerla, brindará alas a Sara a través de los libros que le regala.

Es con  su abuela con quien Sara disfruta, escuchando sus incontables vivencias e historias. Al contrario que su madre, esta se muestra siempre relajada y con ganas de pasar tiempo con la pequeña.

Los problemas surgen cuando los señores Allen tienen que acudir a un entierro fuera de Nueva York y dejan a su hija al cuidado de unos vecinos. Ella aprovecha para cruzar de Brooklyn, donde reside, a Manhattan con el propósito de visitar a su abuela y llevarle tarta como cada sábado.

Se tropieza con una señora en el metro, Miss Lunatic, una vagabunda de pelo cano, que empuja un carrito de bebé y que ayuda a Sara cuando se arrepiente de haberse escapado sola. También se tropieza con el propietario de una pastelería en declive llamada “El dulce lobo”, que prueba la tarta de fresa de su madre e inmediatamente demanda la receta de semejante manjar. Engaña a la niña, invitándola a desplazarse a casa de la abuela en su limusina para dar un rodeo y llegar él antes a por la receta.

Finalmente, Sara sube a lo alto de la Estatua de la libertad, gracias a una moneda que le había proporcionado Miss Lunatic, y desde entonces nunca volverá a ser la misma.

 

OPINIÓN: Lectura adecuada tanto para niños como para adultos. Nos muestra distintos modelos de mujer adulta con sus ventajas e inconvenientes.

Por un lado se muestra a la madre de Sara como una mujer tradicional, que atraviesa la ciudad apretando la mano de su hija por temor a lo que se pueda encontrar en “el bosque” y por otro a la abuela Rebeca, que rompe los convencionalismos y es rebelde y aventurera y a Miss Lunatic, personaje fantástico que potencia el deseo de libertad, simbolizado en la estatua newyorkina con dicho nombre.

El final abierto del libro tiene el doble propósito de fomentar, una vez más, la imaginación del lector, así como de hacernos ver que la niña ha cambiado.

Se observa un claro reflejo de la autora en los personajes de la abuela y Miss Lunatic. Siempre es un placer leer a la gran Carmen Martín Gaite, Premio Principe de Asturias.