«Ojalá podamos tener el coraje de estar solos y la valentía de arriesgarnos a estar juntos» Eduardo Galeano

La filóloga madrileña Blanca Perea viaja a California con la misión de terminar un proyecto académico iniciado por el español Andrés Fontana. El profesor Fontana falleció dejando a medias una investigación sobre las misiones del Camino Real.

Este Camino hace referencia a las vías (Camino Real de Tierra Adentro, y Camino Real de California) utilizadas por los españoles para llegar desde México a los territorios del norte que forman parte actualmente de los Estados Unidos.  Gracias a una beca, la protagonista puede refugiarse en su tarea como investigadora en la Universidad de Santa Cecilia y escapar de su propia vida. Durante su exilio californiano contará con la compañía de Daniel Carter, un colega americano veterano y atractivo que con su complicidad creciente situará a Blanca en un entramado de sentimientos encontrados.

En el ambiente académico del Campus Blanca se sentirá acogida desde el primer día, donde las cenas, paseos y excursiones con los compañeros docentes se sucederán durante los meses de su estancia en Estados Unidos. Será Daniel quien nos desvele los aspectos más interesantes de su propia tesis, realizada en España, sobre el escritor Ramón J. Sender (cuyo clásico La tesis de Nancy no podéis perderos).  También descubriremos como el Camino Real constituyó la unión de todas las misiones que se fueron fundando desde la Baja California hasta la zona norte denominada Alta California. Misiones que dejaron de lado su parte religiosa para convertirse en vía de colonización con la intervención de militares y religiosos, con el comandante militar Gaspar de Portolá y el padre franciscano fray Junípero Serra (24 de noviembre de 1713, Petra Mallorca) a la cabeza. Cada misión tenía que ser autosuficiente y producir alimentos y otros bienes básicos para los misioneros, los nativos convertidos al cristianismo y los soldados. El fraile mallorquín llegó a fundar las 21 misiones (de las 39 registradas en California) que integran el Camino Real, 996 kilómetros en total.

Historias paralelas que se cruzan en el presente, con el conflicto latente de unos terrenos que quieren destruir un paraje legendario de Santa Cecilia con el fin de construir un enorme centro comercial. Las historias de los monjes franciscanos que, a través de los testimonios póstumos que va encontrando, dejan clara su generosidad y tarea vocacional de instruir y, sobre todo, mejorar las condiciones de vida de los nativos que encontraban a su paso.

Una novela luminosa de la también filóloga María Dueñas, seguramente con algo autobiográfico, un tributo a las segundas oportunidades, la reconciliación y la reconstrucción. Muy distinta a El tiempo entre costuras, pero a la vez encuentro entre ambas muchos rasgos en común. Puede que se trate del estilo «Dueñas» que próximamente analizaremos con nuestra recomendación sobre la tercera obra de la autora: «La Templanza».